Un inesperado fenómeno astronómico sacudió la tranquilidad del noreste de Estados Unidos el pasado sábado 30 de mayo.

Alrededor de las 14:00 horas (local), un meteoro de aproximadamente un metro de diámetro ingresó a la atmósfera terrestre y estalló a gran altura, generando un imponente doble estruendo (sonic boom) que alarmó a los residentes de Massachusetts, Rhode Island y New Hampshire.

El impacto acústico de la onda de choque fue tan intenso que se sintió desde Delaware hasta Montreal (Canadá).

Cientos de ciudadanos inundaron las redes sociales y las líneas de emergencia reportando que sus casas y ventanas vibraron violentamente, lo que inicialmente hizo temer que se tratara de un terremoto o de una explosión en tierra. Sin embargo, el Servicio Geológico de EE.UU. (USGS) descartó rápidamente cualquier actividad sísmica.

Debido a que el cielo estaba mayormente nublado en algunas zonas, muchos ciudadanos solo percibieron el impresionante estruendo, aunque satélites meteorológicos de la NOAA lograron captar el destello térmico desde el espacio.

Los expertos sugieren que, si algún fragmento logró sobrevivir a la intensa fricción atmosférica, lo más probable es que haya caído de forma inofensiva en las aguas del Océano Atlántico.

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