En una atmósfera de profunda emoción, fe y alta convocatoria, la mañana de este sábado 6 de junio se llevó a cabo la solemne ordenación presbiteral del Diácono Hugo Osvaldo Carrasco Verdugo, quien se convirtió oficialmente en el nuevo sacerdote para la Iglesia diocesana de Talca.
La celebración eucarística, celebrada a las 10:00 horas en una repleta Parroquia Nuestra Señora del Tránsito de Molina, fue presidida por el Obispo diocesano, Monseñor Galo Fernández Villaseca, y contó con significativos ritos tradicionales, destacando el sobrecogedor momento de la postración del ordenando ante el altar.
Amplio respaldo de autoridades y la comunidad escolar
El fuerte arraigo local del nuevo presbítero se reflejó en la asistencia de diversas autoridades de la zona que quisieron acompañarlo en este hito. En primera fila estuvieron presentes el alcalde de Molina, Felipe Méndez; la diputada Priscilla Castillo; junto a las Consejeras Regionales (CORE) Gaby Fuentes y Mirtha Segura.
Durante la ceremonia, el municipio local quiso plasmar el cariño de toda la comuna entregándole al padre Hugo un presente institucional de manos del alcalde Méndez, reconociendo sus más de 25 años de abnegada labor en el Liceo Polivalente de Molina como inspector, encargado de pastoral y convivencia escolar.
Oración por las vocaciones y un saludo especial
Uno de los puntos más relevantes de la homilía y de los mensajes entregados durante la liturgia fue el fuerte llamado al pueblo de Dios a orar intensamente por las futuras vocaciones sacerdotales y religiosas, instando a los jóvenes a no temer al llamado del Señor.
Asimismo, la jornada tuvo un espacio para la fraternidad eclesial al saludarse de forma muy cariñosa al padre Mauricio Jacques, quien precisamente hoy se encontraba celebrando su cumpleaños.
Palabras de gratitud del nuevo presbítero
Al finalizar la eucaristía, y bajo el lema que guiará su camino (“Solo Tú tienes palabras de vida eterna”), el ahora sacerdote Hugo Carrasco se dirigió de manera muy emotiva a los presentes. En su alocución, dio profundas gracias a Dios por el don de la vocación, a su familia, a las Hermanas del Buen Samaritano, a las comunidades católicas de Rauco y Molina, y dedicó sentidas palabras de gratitud a sus colegas del Liceo Polivalente, quienes lo han acompañado durante gran parte de su vida profesional y espiritual.
La jornada concluyó con el aplauso cerrado de los fieles y las primeras bendiciones del nuevo presbítero, marcando un día histórico para la comunidad religiosa y educativa de Molina y sus alredores.






