Una masiva concurrencia de vecinos, fieles católicos y visitantes marcó la conmemoración del Día de Todos los Santos en la ciudad de Molina. La jornada principal tuvo lugar en el cementerio parroquial, donde a las 11:00 horas comenzó la tradicional misa que se extendió hasta cerca de las 11:50 horas para pedir por el eterno descanso de los difuntos.
Cabe destacar que la celebración litúrgica de esta festividad también se programó en otros horarios y recintos de la comuna, contemplando misas a las 8:30 y 12:00 horas en la Parroquia Nuestra Señora del Tránsito, y a las 12:00 horas en el Cementerio El Carmen.
El acto religioso, encabezado por el padre Mauricio Jacques, invitó a los asistentes a reflexionar sobre la verdadera senda de la santidad y la felicidad. En su intervención, el sacerdote contrastó las exigencias materiales de la sociedad actual con el camino de las bienaventuranzas propuesto por Jesús, recordando que la santidad se cultiva desde la sencillez y el amor en lo cotidiano.
«El mundo y la sociedad de hoy nos dicen que hay que tener para ser feliz, que hay que tener poder, ser importante y privilegios […] El camino que nos muestra el Señor para llegar a la santidad es precisamente el camino de las bienaventuranzas», expresó el padre Jacques.
Despliegue vecinal y comunitario
La alta convocatoria de este domingo no solo se vivió al interior del camposanto, sino también en sus alrededores. El camino hacia el cementerio alberga una tradicional y masiva feria que se extiende por varias cuadras, la cual cuenta con cientos de puestos y es visitada por miles de personas.
Ante la aglomeración y el intenso flujo de público, destaca la valiosa labor preventiva de la Defensa Civil de Molina, que instaló puntos de atención para desarrollar controles de salud preventivos —como la toma de presión— a los asistentes y transeúntes, brindando seguridad y bienestar a la comunidad en una jornada tan concurrida.





